Cuestionario

Pregunta 13

¿Usted vive en una ciudad santuario?

“Ciudad santuario” puede significar tantas cosas distintas que la designación puede no decirnos mucho.

Todos los organismos de cumplimiento de la ley (estatales y federales) tienen acceso a las bases de datos penales y las usan. Entre ellas se incluyen antecedentes de arrestos, condenas y sentencias, registros judiciales, datos biométricos y sistemas de comunicaciones vinculados con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). Incluso la “ciudad santuario” más consolidada envía información (por ejemplo, huellas dactilares tomadas luego de un arresto) a las bases de datos de los organismos de cumplimiento de la ley. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) puede utilizar esta información para utilizar a alguien como blanco de un arresto.

Hay proveedores comerciales que recolectan y venden nuestros datos personales y privados. Esta información incluye datos tales como puntajes de crédito, compras, solicitudes de cambio de domicilio, ubicación en tiempo real, itinerarios de viaje, historiales médicos y conexiones sociales. Las agencias gubernamentales como el ICE pueden acecharnos y encontrarnos utilizando estos datos —sin ningún tipo de permiso judicial— incluso en las ciudades santuario. Los registros y la identificación de corte biométrico son cada vez más normales y ubicuos.

Los conjuntos de datos que incluyen nuestros movimientos oculares, ritmo cardíaco y estados emocionales pueden servir para crear perfiles increíblemente minuciosos que luego pueden extrapolarse para realizar predicciones o control de conductas. Los dispositivos que recolectan información no se limitan a los teléfonos y la tecnología vestible, sino que incluso los televisores pueden estar observándonos.

La desdichada realidad es que nadie vive en una ciudad santuario, y no será así a menos que cambiemos el modo en que se recolecta nuestra información y se utiliza como arma.

Para ver cuáles bases de datos le rastrearían si su respuesta hubiese sido no, haga clic en el botón de no.

“Ciudad santuario” puede significar tantas cosas distintas que la designación puede no decirnos mucho.

Todos los organismos de cumplimiento de la ley (estatales y federales) tienen acceso a las bases de datos penales y las usan. Entre ellas se incluyen antecedentes de arrestos, condenas y sentencias, registros judiciales, datos biométricos y sistemas de comunicaciones vinculados con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). Incluso la “ciudad santuario” más consolidada envía información (por ejemplo, huellas dactilares tomadas luego de un arresto) a las bases de datos de los organismos de cumplimiento de la ley. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) puede utilizar esta información para utilizar a alguien como blanco de un arresto.

Hay proveedores comerciales que recolectan y venden nuestros datos personales y privados. Esta información incluye datos tales como puntajes de crédito, compras, solicitudes de cambio de domicilio, ubicación en tiempo real, itinerarios de viaje, historiales médicos y conexiones sociales. Las agencias gubernamentales como el ICE pueden acecharnos y encontrarnos utilizando estos datos —sin ningún tipo de permiso judicial— incluso en las ciudades santuario. Los registros y la identificación de corte biométrico son cada vez más normales y ubicuos.

Los conjuntos de datos que incluyen nuestros movimientos oculares, ritmo cardíaco y estados emocionales pueden servir para crear perfiles increíblemente minuciosos que luego pueden extrapolarse para realizar predicciones o control de conductas. Los dispositivos que recolectan información no se limitan a los teléfonos y la tecnología vestible, sino que incluso los televisores pueden estar observándonos.

La desdichada realidad es que nadie vive en una ciudad santuario, y no será así a menos que cambiemos el modo en que se recolecta nuestra información y se utiliza como arma.

Para ver cuáles bases de datos le rastrearían si su respuesta hubiese sido sí, haga clic en el botón de sí.

Parece que ha acumulado monstruos hasta ahora..

¡Vamos a ver los resultados!

De los 13 monstruos en este cuestionario, parece que sus datos pueden ser rastreados por los siguientes:

Pero puede haber otras bases de datos más pequeñas que no aparezcan en este cuestionario.

Puede que se pregunte: ¿qué podemos hacer?

¿Ahora qué?

Para saber más, lea el informe completo “De la criminalización de los datos a la abolición de la prisión”.

Sepa cómo puede Tomar Acción

Más sobre este cuestionario

No hay una sola base de datos que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) pueda consultar para hallar una lista de todas las personas a las que puede deportar.

Como solución alternativa, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) cruza información con muchos conjuntos de datos existentes. Usan la información de las llegadas internacionales, las personas con visa y los registros de condenas. Estos conjuntos de datos no siempre son confiables para determinar el estatus legal de una persona. También tienen profundas fallas, y un sesgo racista y xenofóbico.

Cada vez más, el DHS compra información de las corporaciones para complementar sus propias bases de datos. Pueden comprar archivos de historiales de ubicación, archivos de reconocimiento de voz y rostro, y escaneo de iris. Las herramientas de inteligencia artificial utilizan esta información para predecir la conducta e inferir relaciones entre personas, lugares y objetos (como vehículos).

Hemos pasado meses investigando bases de datos y distribución de datos. Pero los contratistas y las tecnologías cambian todo el tiempo, y muchos sistemas de datos del gobierno están ocultos bajo un velo de secreto. No estamos afirmando que las bases de datos que enumeramos aquí compongan una lista completa, que de hecho tampoco es posible hacer. En cambio, esperamos que esta herramienta dé cuenta de la compleja y enmarañada red de extracción y criminalización de los datos.

La lucha contra la explotación de los migrantes, la puesta en seguridad racista de la frontera y las deportaciones es una lucha contra la criminalización de los datos. Es una lucha en pos de la autodeterminación colectiva y la liberación de la información. Lea más en nuestro informe completo.